Fresha tiene un argumento comercial difícil de superar: el software es gratis. Agenda, ficha de clientes, recordatorios básicos, todo sin cuota mensual. Para un salón que arranca, es una puerta de entrada muy tentadora, y hay que reconocer que el producto está bien hecho.
Pero ningún negocio regala software a escala mundial por amor al arte. El dinero entra por otro lado, y ese «otro lado» es exactamente lo que hace que muchos salones y barberías españolas acaben buscando alternativas al cabo de un año o dos.
Este artículo explica dónde está realmente el coste de Fresha, cuándo compensa quedarse y qué opciones hay en España si decides cambiar. Sí, Book360 es nuestra plataforma y aparece en la comparativa; también te diremos en qué casos no somos tu mejor opción.
El modelo: gratis por delante, comisiones por detrás
Fresha funciona con lo que en el sector se llama modelo de marketplace: además de darte el programa, te mete en un escaparate donde los usuarios de su app buscan salones. La monetización viene de tres sitios.
1. Comisión por cliente nuevo del marketplace
Cuando un cliente te descubre dentro de la app de Fresha y reserva contigo, la plataforma se lleva un porcentaje de esa primera visita —en España se ha venido aplicando en torno al 20 %, aunque varía por mercado y cambia con el tiempo. Los clientes que ya eran tuyos y reservan por tu enlace no pagan esa comisión.
2. Comisión por pagos procesados
Si cobras a través de la plataforma, hay una tarifa por transacción, en la línea de lo que cobra cualquier pasarela de pago (un porcentaje más unos céntimos fijos). Nada escandaloso por sí solo, pero suma todos los meses.
3. Complementos de pago
Campañas de marketing, funciones avanzadas, hardware. El «gratis» se refiere al núcleo del producto, no a todo el catálogo.
Consulta siempre las tarifas vigentes en la web oficial de cada plataforma: los porcentajes y condiciones cambian con frecuencia y por país.
Por qué los salones se plantean el cambio
Escuchando a propietarios que han pasado por ahí, los motivos se repiten:
El coste deja de ser predecible
Una cuota fija de 30 € sabes lo que es. Un porcentaje sobre clientes nuevos no: en un mes flojo pagas poco, y en el mes que más creces —cuando más caja necesitas— es cuando más comisión te llevas. El coste escala justo cuando duele.
La clientela no acaba de ser tuya
Este es el punto de fondo. Un cliente que te encontró en el marketplace es, para él, «un salón de Fresha». Vive en su app, recibe allí las notificaciones y ve allí a tus competidores. Si algún día te vas, buena parte de esa relación se queda en la plataforma.
Compites dentro de casa
En un marketplace, tu ficha aparece junto a la del salón de la esquina, con sus precios y sus huecos libres al lado de los tuyos. Estás en un escaparate compartido con tu competencia directa, y con un buscador que puede colocar a otro por delante.
El soporte queda lejos
Es la queja habitual con cualquier multinacional: cuando tu agenda se rompe un sábado a las once, la respuesta genérica en 48 horas no sirve de mucho.
Cuándo Fresha sí te compensa
Seamos justos, porque no siempre la respuesta es cambiar:
- Acabas de abrir y no tienes clientela. La comisión por cliente nuevo es, en el fondo, publicidad a resultados: solo pagas si te traen a alguien. Para llenar los primeros meses puede salir muy a cuenta.
- Estás en una ciudad grande donde su app tiene volumen real de usuarios.
- Tu presupuesto de marketing es cero y prefieres pagar por resultado que por cuota.
El problema no es empezar en un marketplace. El problema es seguir pagando comisiones de captación cuando ya tienes clientela propia: ahí la publicidad a resultados se convierte en un peaje.
Las alternativas, una a una
Book360
Nuestra plataforma, con las cartas boca arriba. Book360 parte de la idea contraria: el negocio en el centro y el cliente como tuyo, no de la plataforma. Qué incluye hoy:
- Página de reservas propia con tu marca, más QR para el mostrador.
- Recordatorios y confirmaciones automáticas por email, y avisos push en la app.
- Panel en tiempo real con agenda, clientes, estadísticas y citas recurrentes.
- Gestión de equipo con permisos por empleado y elección de profesional al reservar.
- Sincronización con Google Calendar.
- App para tus clientes (iOS y Android) con sus citas y favoritos.
- Lista de espera automática para rellenar cancelaciones.
- Directorio propio que te da visibilidad sin cobrarte comisión por cliente captado.
- Asistente de IA para gestionar la agenda escribiendo en lenguaje normal.
- Mensajería directa con el cliente y módulo de reseñas verificadas.
Sin comisión por cliente nuevo y sin permanencia. ¿Para quién no es? Si lo que buscas es el alcance bruto de un marketplace internacional para llenar una agenda vacía desde cero, Fresha o Booksy te darán más volumen inicial —a cambio de la dependencia que hemos descrito.
Booksy
El otro gigante. Modelo distinto: cuota mensual base más un coste por cada empleado adicional, y su propio marketplace con promoción por comisión. Más previsible que Fresha en la parte fija, más caro según crece el equipo. Lo analizamos a fondo en alternativas a Booksy.
Treatwell
Muy fuerte como marketplace de belleza en Europa, con buena visibilidad en algunas ciudades españolas. Como software de gestión es correcto, pero la lógica es la misma: pagas por la captación y el cliente conoce la marca del portal, no la tuya.
Reservio, Timify y similares
Herramientas de agenda sin marketplace, con cuotas modestas. Buenas si solo necesitas un calendario online y nada más. Se quedan cortas en app para clientes, fidelización y gestión de equipo.
Calendly y agendas genéricas
Excelentes para reuniones, no pensadas para servicios presenciales: sin ficha de negocio, sin lógica de no-shows del sector, sin gestión de local ni de equipo.
Sin comisión por tus propios clientes y sin permanencia. Te montamos tu página de reservas en menos de 24 h.
→ Solicitar altaHaz tu propio cálculo antes de decidir
No te fíes de nadie —tampoco de nosotros. Coge los últimos tres meses y calcula:
- Cuántos clientes nuevos del marketplace has tenido al mes.
- El ticket medio de su primera visita.
- Multiplícalo por el porcentaje de comisión: eso es tu coste de captación mensual.
- Súmale las comisiones de pago del periodo.
- Y ahora la pregunta clave: de esos clientes nuevos, ¿cuántos han vuelto? Si vuelven poco, no estás comprando clientela, estás comprando visitas sueltas a precio de oro.
Ese último punto es el que decide. Un marketplace que te trae clientes que repiten es una inversión. Uno que te trae cazadores de ofertas es un gasto recurrente.
Cómo cambiar sin perder clientes
- Exporta tus clientes antes de nada: nombre, teléfono, email.
- Monta tu nueva página de reservas con servicios, horarios y equipo.
- Cambia el enlace en Instagram, en tu ficha de Google y en WhatsApp. Este paso vale más que todos los demás juntos.
- Avisa en el local: un QR en el mostrador durante un mes conecta a la mayoría de tus habituales.
- Solapa dos o tres semanas las dos plataformas y cierra la antigua cuando el grueso de reservas entre ya por tu enlace.
Conclusión
Fresha no es una mala plataforma; es una plataforma con un modelo concreto. Si estás empezando y necesitas que alguien te traiga clientes, ese modelo trabaja a tu favor. Si ya tienes una clientela hecha, cada mes le estás pagando un porcentaje a un intermediario por gente que habría ido a tu salón igualmente.
El punto de cambio suele llegar cuando miras la factura del mes y te das cuenta de que estás pagando por captación que ya no necesitas. Cuando llegue ese momento, lo que buscas es sencillo: tu enlace, tu marca, tus clientes y un coste que no crezca cada vez que te va bien.