Si tienes una peluquería, una barbería o un centro de estética, probablemente hayas oído hablar de VeriFactu en algún grupo de WhatsApp del sector, y probablemente con información contradictoria. Que si entra en 2025. Que si en enero de 2026. Que si te multan con 50.000 euros. Que si a ti no te afecta porque solo haces tickets.
Vamos a ordenarlo. Este artículo no es asesoramiento fiscal —para eso está tu gestoría— pero sí es un resumen honesto y actualizado de qué es VeriFactu, cuándo entra de verdad, a quién afecta y qué puedes ir haciendo ya sin gastarte dinero antes de tiempo.
Qué es VeriFactu, en una frase
VeriFactu es la parte de la llamada ley antifraude que obliga a que los programas con los que emites facturas o tickets sean inalterables: que no se pueda borrar ni modificar una venta después de haberla registrado sin que quede rastro.
Para conseguirlo, cada factura o ticket que emita tu programa tiene que llevar:
- Un código QR que permita al cliente comprobar la factura en la sede electrónica de la Agencia Tributaria.
- Una huella digital (hash) encadenada: la huella de cada factura incluye parte de la anterior, así que si alguien modifica una venta antigua, se rompe toda la cadena posterior y se nota.
- La mención «VERI*FACTU» cuando el sistema envía los registros a Hacienda en tiempo real.
- Un registro de eventos interno que apunta todo lo que pasa en el sistema.
Dicho en corto: se acabó el «bórrame ese ticket de ayer».
Las fechas reales (y por qué hay tanta confusión)
La confusión viene de que los plazos se han movido varias veces. Muchos artículos que siguen circulando por internet —incluidos algunos de plataformas grandes del sector— hablan de enero de 2026, y esa fecha ya no es la vigente.
Tras la última prórroga aprobada por el Consejo de Ministros, el calendario queda así:
- 1 de enero de 2027 — empresas que tributan por el Impuesto sobre Sociedades (una S.L., por ejemplo).
- 1 de julio de 2027 — autónomos y el resto de contribuyentes. Aquí entra la inmensa mayoría de barberías, peluquerías y centros de estética.
Ojo con una fecha que sí quedó atrás: los fabricantes de software ya estaban obligados desde el verano de 2025 a comercializar únicamente productos adaptados. Es decir, el programa que compres hoy debería estar ya preparado; el que tiene margen hasta 2027 eres tú para usarlo.
¿Y si yo solo doy tickets?
Esta es la duda número uno del sector, porque en un salón lo normal es entregar facturas simplificadas (lo que todos llamamos «el ticket»), no facturas completas con NIF.
La respuesta corta: una factura simplificada sigue siendo una factura. Si la emites con un programa informático, ese programa entra en el ámbito de VeriFactu. El formato del papel no te libra.
La respuesta larga tiene matices que conviene conocer:
Casos en los que sí te aplica
- Usas un TPV o software de caja que numera y emite los tickets.
- Usas un programa de facturación o de gestión que genera las facturas.
- Usas una hoja de Excel con fórmulas, macros o control de numeración automática. Sí: Hacienda puede considerarla un Sistema Informático de Facturación. Un Excel «bonito» te puede meter en el ámbito de la norma.
Casos en los que quedas fuera
- Emites facturas a mano, en talonario de papel, sin ningún sistema informático. Suena a otra época, pero legalmente es una salida válida (y poco práctica).
- Estás acogido al SII (Suministro Inmediato de Información), porque ya envías tus datos en tiempo real por otra vía. Es raro en un salón pequeño.
- Tributas en País Vasco o Navarra: allí rige TicketBAI, un sistema propio con sus propios plazos y requisitos.
Regla práctica: si el ticket sale de una pantalla, prepárate para VeriFactu. Si sale de un boli, no —pero pregúntate si eso es sostenible para tu negocio.
Las multas: cuánto y por qué
El régimen sancionador es una de las razones por las que este tema genera tanto ruido. La norma prevé hasta 50.000 € por ejercicio para quien utilice software que no cumpla, y hasta 150.000 € por ejercicio para quien lo fabrique o comercialice.
El detalle importante: la sanción para el usuario puede aplicarse por la mera tenencia del sistema no conforme, sin necesidad de demostrar que hubo fraude. No se trata de si has ocultado ventas, sino de con qué herramienta las registras.
Dicho esto, tampoco hay que entrar en pánico: quedan meses de margen y la mayoría de programas del mercado ya se han adaptado o lo harán durante 2026.
Mientras ordenas la facturación, que la agenda no sea tu problema. Book360 te monta tu página de reservas en menos de 24 h.
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Nuestra recomendación es no correr a comprar nada, pero tampoco dejarlo para junio de 2027. Un plan razonable:
- Haz inventario de por dónde salen tus tickets. ¿TPV del datáfono? ¿Un programa de caja? ¿Excel? ¿Una libreta? Muchos salones descubren aquí que tienen dos sistemas conviviendo.
- Pregunta a tu proveedor actual, por escrito, si su producto está adaptado a VeriFactu y en qué versión. Si no sabe responderte con claridad, ya tienes información.
- Habla con tu gestoría antes de contratar nada. Es quien sabe si estás en módulos, en SII o en algún supuesto particular.
- Descarta el Excel casero como sistema de facturación. Es el punto ciego más común y el más fácil de resolver.
- Separa mentalmente agenda y facturación. Son dos cosas distintas y no tienen por qué vivir en el mismo programa.
¿Book360 hace VeriFactu?
Aquí vamos a ser directos, porque es la clase de pregunta en la que un blog de producto suele marear la perdiz: no. Book360 es un sistema de reservas y gestión de agenda. Organiza tus citas, tus servicios, tu equipo y tus clientes; no emite tus facturas ni te sustituye al TPV, así que no es el software que tiene que cumplir VeriFactu en tu negocio.
Nos parece más útil decírtelo claro que venderte humo. Lo que sí resuelve Book360 es la otra mitad del problema: que la agenda esté ordenada, que los clientes reserven solos a cualquier hora, que los recordatorios reduzcan las citas fantasma y que sepas qué está pasando en tu negocio con datos reales. La facturación, con tu gestoría y tu programa homologado.
Conclusión
VeriFactu no es el fin del mundo ni una excusa para que te vendan un pack de tres programas que no necesitas. Es un cambio de reglas con fechas conocidas —enero de 2027 para sociedades y julio de 2027 para autónomos— y con una lista corta de deberes: saber con qué emites tus tickets, confirmar que ese sistema estará adaptado y dejar de usar apaños tipo Excel.
Si dedicas una tarde a ordenar esto en 2026, en 2027 no te enterarás de que ha cambiado nada. Que es exactamente el objetivo.
Este artículo tiene fines informativos y refleja la normativa vigente en el momento de su publicación. Los plazos de VeriFactu ya se han modificado en varias ocasiones: consulta siempre con tu asesor fiscal y con la información oficial de la Agencia Tributaria antes de tomar decisiones.